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BiOGRAFÍA

"Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero"


Antonio Machado nació el 26 de julio de 1875 en Sevilla. Fue el segundo de cinco hermanos el mayor, Manuel, trabajó junto a Antonio en varias obras. Su padre, Antonio machado Álvarez, publicó numerosos estudios sobre el folclore andaluz y gallego.
En 1833 , su abuelo fue nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid y toda la familia se traslada con él a dicha ciudad. Antonio Machado completa entonces su formación en la célebre Instituto Libre de Enseñanza.
En 1889 empieza sus estudios de bachillerato, primero en el instituto. Es en esa época cuando se aficiona al teatro junto a su hermano, y comienza a asistir a tertulias. Machado interrumpe varias veces sus estudios, afectado por los problemas económicos de su familia tras la muerte de su padre por tuberculosis.
En 1899, Antonio Machado viaja a Paris, donde vive su hermano con quien emprenderá una carrera conjunta de autores dramáticos, y trabaja de traductor. Allí entrará en contacto con Oscar Wilde y Pío Baroja.
En 1902 vuelve a París y conoce a Rubén Darío. De vuelta a Madrid entabla amistad con Juan Ramón Jiménez y publica Soledades (1903)
En 1907 publica Soledades, Galerías y Otros poemas, una versión ampliada de Soledades, y gana las oposiciones al puesto de catedrático de francés. Elige la vacante del instituto de Soria, donde conoce a Leonor Izquierdo, con la que se casará tres años después; teniendo ella 15 años y él, 34.
20070418klplyllic_135_ies_sco.jpgLeonor cae enferma de tuberculosis y muere en 1912, lo que sume a Machado en una gran depresión y éste solicita su traslado a Baeza, donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza y al estudio.
En 1912, publica Campos de Castilla, obra en la que el autor se separa de los rasgos modernistas.
En 1917, conoce a Federico Garcia Lorca, con el que entabló gran amistad.
En 1919 se traslada a Segovia, donde encontrará un ambiente cultural más acorde con sus gustos y comenzará a participar en las actividades de la reciente Universidad Popular, que tiene como objetivo la extensión de la cultura a los sectores sociales tradicionalmente más apartados de ella. Allí, fue profesor de francés en el Instituto de Segovia.
En 1932 se le concede un puesto de profesor en el Instituo Calderón de La Barca, Madrid.Escribe textos en prosa que luego serán recogidos en los dos apócrifos Juan de Mairena y Abel Martín. Por entonces corteja a una dama casada, Pilar Valderrama, que en los versos de Nuevas canciones (1924), aparece bajo el nombre de Guiomar. Siente un gran interés por la Filosofía y se licencia en esta materia en la Universidad Central.
Con el estallido de la Guerra Civil Española marcha a Valencia. Vivió en la localidad de Rocafort, desde noviembre de 1936, hasta marzo de 1938.
En 1937 publica La guerra. En los años siguientes colabora en La Vanguardia(que en aquella época era el órgano de expresión del gobierno de la República), publicando un total de 26 artículos.
A finales de enero de 1939, sale de Barcelona. Tras unos primeros días en Raset (Girona), pasa su última noche en España, la del 26 al 27 de enero, en Viladasens. En la tarde del día 28 llega finalmente a Colliure (Francia) en donde muere el día 22 de febrero . A los tres días, fallece su madre. En el bolsillo de su abrigo se encuentra un último verso:

"Estos días azules y este sol de la infancia ".














BIBLIOGRAFÍA
Soledades Se publica en 1903 y se amplia en 1907 con el título de Soledades, galerías y otros poemas. El modernismo ha triunfado ya, pero Machado pretende “seguir camino bien distinto”. Pensaba que la poesía “ no era palabra por su valor fónico, ni el color, ni la línea, ni un complejo de sensaciones, si no una honda palpitación del espíritu”. Sin embargo, y a pesar de la tendencia a la sobriedad expresiva, es mucho lo que hay de Modernismo en este libro. Eso sí, un Modernismo intimista, muy próximo al Romanticismo sentimental. Machado escribe “mirando hacia dentro”, en un “íntimo monólogo”, tratando de apresar lo que él llama “los universales sentimientos”.
Esos sentimientos universales giran, ante todo, en torno a estos tres temas: la muerte el tiempo y Dios. Es decir, el problema del destino del hombre, de la condición humana. Pero también el amor, mas soñado que vivido. Soledad, melancolía o angustia son los resultados de ese mirar hacia el fondo de su alma.

Campos de Castilla Se publica campos de Castilla en 1912, poco antes de la muerte de Leonor. Sigue habiendo en el libro meditaciones sobre “ lo eterno humano”, sobre “los enigmas del hombre y del mundo”; pero lo que domina son los cuadros de paisajes y de gentes, o las meditaciones sobre la realidad española.
El paisaje parece recogido, en algunos poemas, con una objetividad absoluta. Así en orillas del Duero o en la serie de campos de Soria. Sin embargo, una mirada atenta nos descubre como Machado proyecta sus propios sentimientos sobre aquellas tierras, sugiriendo soledad, fugacidad o muerte.
Los poemas tratan sobre el pasado, presente y futuro de España. En ellos se observa una actitud crítica con la que Machado se incorpora a las preocupaciones de la generación del 98.

Últimos poemas Aparece en 1924 su tercer libro de poesía, Nuevas Canciones. Lo que caracteriza realmente a este libro son unos poemillas breves, los proverbios y cantares. Bajo su forma de cantar popular se encierra una expresión paradójica, a veces oscura. Son “cantares de pensador”. Las inquietudes filosóficas de Machado pasan aquí a primer término.
Su producción lírica se completa por los poemas compuestos durante la guerra: romances, sonetos, etc.,inspirados estos por el drama español. Destaca “El crimen fue en Granada”,una elegía a García Lorca.





TEMAS PRINCIPALES DE LA POESÍA MACHADIANA

El tiempo. Machado se llamaría a si mismo, “el poeta del tiempo”. Un ejemplo de este tema aparece en el primer poema de su libro:
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[...]Serio retrato en la pared clarea
todavía. Nosotros divagamos.

En la tristeza del hogar golpea
el tic-tac del reloj. Todos callamos.


La muerte. Sus reflexiones sobre la muerte son la derivación lógica de sus preocupaciones sobre el tiempo. El mar simboliza con frecuencia la ciega inmensidad de la muerte.

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Morir ¿caer como gota
de mar en el mar inmenso?
¿O ser lo que nunca he sido:
uno, sin sombra y sin sueño,
un solitario que avanza
sin camino y sin espejo?



Dios. La presencia de Dios en la obra de Machado es imprecisa y variable en el tiempo y, sin embargo, ocupa en su pensamiento un lugar significativo. Se trata, casi siempre, de un Dios en el que no se puede creer, aunque se desee.

Jesucristo.jpgEl Dios que todos llevamosel Dios que todos hacemos,
el Dios que todos buscamos
y que nunca encontraremos.
Tres dioses o tres personas
del solo Dios verdadero.





El recuerdo y el sueño.
En ocasiones el poeta confunde lo real con la apariencia. Los caminos del sueño son galerías de espejos donde se refleja la propia vida, donde el hombre que sueña intenta revelar el secreto de su yo mas íntimo.
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Para escuchar tu queja de tus labios
yo te busqué en tu sueño,
y allí te vi vagando en un borroso
laberinto de espejos


El amor. En la obra de machado se intuye el deseo de amar, la necesidad de amor. El amor es hijo del sueño o de la imaginación; el objeto del amor, la mujer, es creado por la subjetividad del amante.

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Todo amor es fantasía;
el inventa el año,el día,
la hora y su melodía,
inventa el amante y, más,
la amada. No prueba nada
contra el amor que la amada
no haya existido jamás.

El tema autobiográfico. Su poesía puede considerarse un diario de su propia alma, una vida hecha verso. En numerosos poemas evoca su infancia, su juventud, sus amores etc.
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Hay en mis versos gotas de sangre jacobina,pero mi verso brota de manantial sereno; [...]





El paisaje y el tema de España. El paisaje se convierte en un símbolo del pasado histórico de Castilla. También los elementos del paisaje castellano se convierten en símbolos de realidades intimas. Pasa exactamente igual con el paisaje andaluz descrito en sus poemas posteriores.

valle-de-alcudia.jpgDe la ciudad morunatras las murallas viejas, […]Guadalquivir, como un alfanje roto







SUS POEMAS MÁS CONOCIDOS



A UN OLMO VIEJO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.




HE ANDADO MUCHOS CAMINOS

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto

caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.



ESPAÑOLITO


Ya hay un español que quiere

vivir y a vivir empieza.
Entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.





YO VOY SOÑANDO CAMINOS

¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...

- la tarde cayendo está-.
"En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada".



LA SAETA
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!



RETRATO
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.




CANTARES

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.




ERA UN NIÑO QUE SOÑABA
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!







"Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar "

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Trabajo realizado por: Ariane Illueca Murphy e Irene Gómez Ramírez